Cuando llegué y vi el sitio, me enamoré, además que fui el día que hizo más sol en la ciudad y tenia ese cielo azul en contraste con el blanco de la pastelería.
Parecía una niñita en una juguetería, Dios.. los dulces, las latas de té vintage al fondo, los muffins.. (tengo que parar, estoy salivando!) el lugar dan ganas de quedarse a vivir por lo luminoso, lo precioso y por las cosas ricas que venden ahí, toda una tentación y un peligro sobretodo si estas a dieta, pero como vida sólo hay una, no perdí la oportunidad de comprarme mi cajita de macarons surtidos de pistacho, chocolate blanco, café, chocolate, fresas y otros sabores que ahora se me escapan.
En resumen, uno de los mejores macarons que me he comida en mi vida (Leo, no leas esto),
Para los que tengan planeado visitar New Orleans, hay dos tiendas: una en Magazine Street, y la otra en el Lakeside Mall que fue la que visité.
Mi cajita con mis macarons.
Puedo poner mi sleeping bag fácilmente detrás del mueble de los té de Harney and Sons ;)