Con todo y el madrugonazo, el sol nos ganó la partida: no lo agarramos saliendo sino ya brillando en todo su esplendor, con esa luz que nos encanta a muchos fotógrafos por su suavidad y que me dio la oportunidad de hacerle cientos de fotos al puente de Brooklyn y al Manhattan Bridge bañados de esa claridad maravillosa de los primeros rayos del día.
Me di cuenta que en NYC es verdad que nunca duermen, a las 7 am casi todo Manhattan estaba haciendo ejercicios en el Brooklyn Bridge.
Aquí algunas tomas de los edificios de los alrededores y de los puentes.
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